The Girl Who Befriended the Baobab — Leer en español
Los títulos de las historias todavía aparecen en inglés; el texto de cada historia está en español.

"¡Mira, Amara! ¡Es incluso más grande que el año pasado!", gritó Jabari, señalando hacia el horizonte. Amara se cubrió los ojos, entrecerrándolos. "Realmente lo es... el Gran Baobab. ¿Crees que el Viejo Tembo estará allí con sus historias?"

El Viejo Tembo los saludó con una cálida sonrisa. "¡Bienvenidos, niños! Hoy les contaré sobre la magia del Baobab. Los ancianos dicen que las semillas del Baobab guardan canciones antiguas, pero solo aquellos que escuchan con el corazón pueden oírlas."

Amara recogió una semilla. "¿Cómo escuchamos con el corazón, Abuelo Tembo?". Tembo se rio entre dientes, con los ojos brillando. "Debes cerrar los ojos, hija, e imaginar las historias que la semilla ha visto, los viajes que ha realizado. Nelson Mandela dijo una vez: 'La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo'. Escucha atentamente, Amara, porque en cada semilla hay una lección".

"Deberíamos intentar escuchar las canciones esta noche, Jabari", dijo Amara mientras se alejaban del Baobab. Jabari se encogió de hombros. "¿Y si no funciona? ¿Y si no somos lo suficientemente buenos para escuchar las canciones?". Amara sonrió. "¡No lo sabremos a menos que lo intentemos!".

Esa noche, se sentaron bajo las estrellas, cada uno sosteniendo una semilla de baobab. De repente, una luz tenue y brillante rodeó la semilla de Amara. "¡Jabari, mira!", susurró ella. La luz pulsó y una suave melodía llenó el aire. Era el sonido del viento susurrando secretos a través de las hojas del baobab.

Pero entonces, la tierra empezó a temblar. Un profundo estruendo resonó por la sabana. "¿Qué está pasando?", gritó Jabari, agarrando su semilla con fuerza. Un enjambre de langostas descendió del cielo, bloqueando las estrellas, y la luz de la semilla de Amara parpadeó y se atenuó.

"¡Tenemos que proteger la canción!", gritó Amara por encima del ruido. "Recuerden lo que dijo el Viejo Tembo sobre la magia del Baobab: ¡conecta a todos los seres vivos! Si usamos nuestras canciones juntos, ¡quizás podamos detenerlos!". Jabari asintió, su miedo reemplazado por determinación. "Está bien, Amara, ¡intentémoslo!".

Cerraron los ojos, concentrándose en las canciones dentro de las semillas. Una ola de calor se extendió por ellos, y la melodía se hizo más fuerte. "¡Está funcionando!", gritó Jabari. Juntos, cantaron la antigua canción del Baobab, una canción de unidad y equilibrio. Las langostas dudaron, luego se dieron la vuelta y volaron hacia la noche. Amara sonrió, gritando: "¡Ves, Jabari, como dijo Maya Angelou, 'Aún así me levanto!'".

Exhaustos pero felices, se miraron. "¡Lo hicimos, Amara! ¡Salvamos la sabana!", exclamó Jabari. Amara asintió. "El canto del Baobab es fuerte cuando cantamos juntos. Nos recuerda que todos estamos conectados, como las ramas de un árbol."

El Viejo Tembo se acercó, con una sonrisa de complicidad en su rostro. "El Baobab los ha elegido a ustedes, niños. Han demostrado que incluso la semilla más pequeña puede contener el mayor poder cuando se comparte con otros". Amara y Jabari sonrieron, listos para una nueva aventura, una nueva canción.