The Storming of the Bastille (1789) - France (1789, France)

Catorce de julio de mil setecientos ochenta y nueve. Más de novecientos parisinos, impulsados por el hambre y la rabia, rodearon la Bastilla, una fortaleza y prisión medieval en París. El rey Luis dieciséis, el monarca indeciso; María Antonieta, la reina percibida como ajena a la realidad; Jacques Necker, el ministro de finanzas destituido cuyo regreso era exigido; y el marqués de Lafayette, el noble simpatizante de la revolución, sus acciones habían encendido este polvorín. "En medio del caos, una voz gritó: "¡Por la libertad! ¡Por el pan!"" Hecho histórico: La Bastilla solo albergaba a siete prisioneros en el momento del asalto, pero era un símbolo de la autoridad real.

Años de extravagancia en el Palacio de Versalles habían agotado el tesoro francés. El rey Luis dieciséis, agobiado por las deudas y una serie de malas cosechas, luchaba por mantener el control. María Antonieta, criticada por su lujoso estilo de vida y su herencia austriaca, se convirtió en un símbolo del exceso real. "María Antonieta, adornada con seda y joyas, comentó: "Que coman pastel", una frase que a menudo se le atribuye, aunque su origen sigue siendo debatido. "La gente es tan dramática, Luis"". Hecho histórico: La deuda nacional de Francia en mil setecientos ochenta y nueve era de aproximadamente cuatro a cinco mil millones de libras.

Jacques Necker, el popular ministro de finanzas, intentó reformar el sistema financiero francés. Su destitución por Luis dieciséis el once de julio de mil setecientos ochenta y nueve, desató la indignación en París. Los parisinos veían a Necker, quien abogaba por gravar a la nobleza, como un protector del pueblo llano. Jacques Necker lamentó a su hija, Madame de Staël, mientras empacaba sus pertenencias: "Solo buscaba aliviar la carga del pueblo, pero la corte se resiste a todo cambio". Hecho histórico: Jacques Necker era de origen suizo y se desempeñó como Director General de Finanzas de Francia.

La noticia del despido de Necker se extendió como la pólvora por París. Camille Desmoulins, un joven abogado y periodista, reunió a las multitudes en el Palais Royal. Instó a los parisinos a armarse y defender su ciudad. "Camille Desmoulins, de pie sobre una mesa, gritó: "¡Ciudadanos, el despido de Necker es una señal para una Masacre de San Bartolomé! ¡A las armas!"" Hecho histórico: El Palais Royal era un lugar de encuentro popular para los parisinos.

Desesperados por armas, los parisinos asaltaron el Hôtel des Invalides, un hospital militar y almacén. Se apoderaron de mosquetes y cañones, pero carecían de pólvora. La búsqueda de pólvora los llevaría a la Bastilla. Un miliciano parisino, cargando un mosquete, declaró: "¡Necesitamos pólvora! ¡Sin ella, estas armas son inútiles!". Hecho histórico: El Hôtel des Invalides fue fundado por Luis Catorce para albergar a veteranos heridos.

El gobernador Bernard-René de Launay, comandante de la Bastilla, se preparó para defender la fortaleza. Comandaba una pequeña guarnición de soldados y guardias suizos. De Launay esperaba evitar que la turba se apoderara de la pólvora almacenada en su interior. "El gobernador de Launay, paseando por las murallas, le dijo a su teniente: "¡Mantengan la línea! Debemos evitar que lleguen al polvorín"". Hecho histórico: Bernard-René de Launay fue asesinado más tarde por la turba después de la caída de la Bastilla.

Inicialmente, la multitud solo buscaba pólvora y municiones. Los representantes intentaron negociar con el gobernador de Launay, pero las conversaciones se interrumpieron. La frustración aumentó y se dispararon los primeros tiros. Uno de los negociadores, Pierre-Augustin Hulin, le suplicó a de Launay: "¡Abre las puertas! Danos la pólvora y se podrá evitar el derramamiento de sangre". Hecho histórico: Pierre-Augustin Hulin más tarde comandó la Guardia Nacional Parisina.

Los parisinos, ahora unidos por soldados amotinados y miembros de la Guardia Nacional, asaltaron la Bastilla. Arrastraron cañones desde Les Invalides y bombardearon los muros de la fortaleza. Una feroz lucha se prolongó durante horas. El Marqués de Lafayette, observando la batalla, recordó más tarde: "Una revolución no es una cena, como alguien dijo. Esta es una sangrienta lucha por la libertad". Hecho histórico: El asalto a la Bastilla duró aproximadamente cuatro horas.

Frente a probabilidades abrumadoras, el gobernador de Launay se rindió. Las puertas de la Bastilla se abrieron y los parisinos triunfantes entraron en la fortaleza. El símbolo de la tiranía real había caído. Una joven parisina, al presenciar la rendición, exclamó: "¡Lo hicimos! ¡La Bastilla es nuestra!". Hecho histórico: Las llaves de la Bastilla fueron enviadas más tarde a George Washington como símbolo de la Revolución Francesa.

La toma de la Bastilla marcó un punto de inflexión en la Revolución Francesa. Desencadenó más levantamientos y, en última instancia, condujo al derrocamiento de la monarquía. Los ideales de libertad, igualdad y fraternidad se extendieron por toda Francia y Europa, dando forma al pensamiento político moderno. "Incluso años después, el eco de la toma de la Bastilla siguió siendo un recordatorio constante de libertad para el pueblo de Francia." Hecho histórico: El Día de la Bastilla se celebra anualmente el catorce de julio en Francia.