The Red Ettin

The Red Ettin — cover The Red Ettin — page 1

En la ciudad de arrecife de coral de Aethel, donde los barcos pirata hundidos se convirtieron en escuelas y las anémonas brillaban con magia olvidada, vivía la joven Elara. Ella soñaba con un mundo más allá del arrecife, un mundo del que se susurraba en los cuentos de piratas. El viejo Finn, el historiador del barco y guardián de la tradición olvidada, le advirtió: "Algunas puertas es mejor dejarlas cerradas, niña". Pero Elara, como todos los corazones curiosos, anhelaba saber qué había detrás de la puerta cerrada.

The Red Ettin — page 2

Elara nadaba por el bullicioso mercado, su cola rozando los puestos repletos de perlas relucientes y monedas antiguas. Se detuvo en el puesto del viejo Finn. "Finn, cuéntame de nuevo sobre el Ettin Rojo", suplicó ella. Finn suspiró, sus ojos azules nublados por la preocupación. "Era un gigante, dicen, que custodiaba una puerta. Y detrás de esa puerta..."

The Red Ettin — page 3

Elara interrumpió: "Detrás de esa puerta hay un camino, un camino que siempre lleva a la verdad. ¡Lo leí en los pergaminos!". Finn negó con la cabeza. "La verdad es algo peligroso, Elara. A veces, es mejor dejarla enterrada". Le entregó una pequeña brújula de plata deslustrada. "Toma esto. Perteneció a un capitán pirata. Algunos dicen que señala lo que realmente buscas, no solo lo que crees querer".

The Red Ettin — page 4

Esa noche, atraída por una fuerza irresistible, Elara se encontró al borde del arrecife. Una imponente pared de roca cubierta de percebes se alzaba ante ella, un lugar al que le habían advertido que nunca se aventurara. Una oscura abertura cavernosa se abría en la roca, oscurecida por algas marinas que se balanceaban. Una voz hizo eco, susurrando: "¿Perdida, pequeña?"

The Red Ettin — page 5

Una figura enorme emergió de las sombras: un tritón grotesco con escamas carmesí y ojos amarillos brillantes. "Soy Groth", graznó, con una voz como el coral al molerse. "Y esta es mi puerta. Vuelve, pececito, o te convertirás en parte del arrecife". Elara tembló, pero mantuvo la brújula en alto. Giró salvajemente y luego apuntó directamente a Groth.

The Red Ettin — page 6

"No puedes asustarme", declaró Elara, con la voz temblándole ligeramente. "Sé que el camino detrás de la puerta siempre lleva a la verdad". Groth rio, un sonido escalofriante. "La verdad es un lujo que no puedes permitirte. Te ofrezco algo mejor: poder. Mira los tesoros que hay dentro". Señaló hacia la cueva, donde monedas de oro brillaban en la oscuridad.

The Red Ettin — page 7

Elara dudó, su mirada atraída por el oro brillante. Las palabras de Finn resonaron en su mente: "Algunos dicen que señala lo que realmente buscas, no solo lo que crees querer". Cerró los ojos, recordando su sueño, no de riquezas, sino de comprensión. Se centró en la verdad, en ese camino más allá de la puerta. "Busco conocimiento, no oro", dijo con firmeza.

The Red Ettin — page 8

Groth rugió de ira y el suelo tembló. "Entonces eliges... el camino largo". Golpeó su tridente contra la roca y la entrada de la caverna comenzó a derrumbarse. Elara, recordando las palabras de Finn, se dio cuenta de lo que realmente significaba la brújula. Apuntó la brújula hacia Groth. "A lo único que tenemos que temer es al miedo mismo", gritó, citando a Franklin Roosevelt, como habían dicho los americanos.

The Red Ettin — page 9

La brújula brilló con una luz cegadora, revelando la verdadera forma de Groth: un tritón asustado y solitario atrapado detrás de un muro de su propia creación. Los "tesoros" eran ilusiones, manifestaciones de su miedo. La cueva se disolvió, revelando un camino claro y fluido. Groth levantó la vista asombrado, sus escamas carmesí se desvanecieron a un suave azul.

The Red Ettin — page 10

Elara sonrió, extendiendo una mano a Groth. Juntos, nadaron por el camino recién abierto, hacia lo desconocido. Elara había buscado la verdad y, al hacerlo, los había liberado a ambos. Y al final, descubrió que la prisión más grande es la que construimos para nosotros mismos.