La caída de Anaxágoras: Un juicio por ciencia impía
El filósofo Anaxágoras se enfrentó al exilio de Atenas por sus puntos de vista científicos, en particular su afirmación de que el Sol era una piedra al rojo vivo.

En el bullicioso centro intelectual de Atenas del siglo V a.C., una afirmación específica llevó a la caída de una mente brillante: Anaxágoras declaró que el Sol no era un dios, sino una «piedra al rojo vivo» más grande que el Peloponeso. Este único y concreto detalle, una observación científica muy adelantada a su tiempo, desafió directamente creencias religiosas profundamente arraigadas y, en última instancia, resultó en su exilio de la ciudad a la que había llamado hogar.
Anaxágoras, originario de Clazómenas en Jonia, se trasladó a Atenas alrededor del 480 a.C., trayendo consigo una nueva forma de pensar sobre el cosmos. Fue mentor de muchos atenienses influyentes, incluido el estadista Pericles y el dramaturgo Eurípides. Su filosofía introdujo el concepto de Nous, o Mente, como el principio organizador del universo, una desviación de explicaciones anteriores que se basaban únicamente en elementos materiales. Sin embargo, fueron sus teorías astronómicas las que resultaron más controvertidas.
- Propuso que la Luna brillaba por luz reflejada del Sol.
- Explicó correctamente los eclipses.
- Creía que las estrellas también eran piedras, pero demasiado lejanas para sentir su calor.
- Sugirió que la Tierra era plana y flotaba en el aire.
«Hizo del sol una masa al rojo vivo, y de la luna habitáculos en ella».
La acusación de impiedad
La declaración de que el Sol era una mera piedra, en lugar de la deidad Helios, golpeó el corazón del orden religioso y social ateniense. En la antigua Grecia, la impiedad (asebeia) era un delito grave, que abarcaba acciones o palabras que mostraban falta de respeto hacia los dioses o las costumbres religiosas. Para Anaxágoras, sus explicaciones científicas de los fenómenos celestes fueron vistas como un despojo de la naturaleza divina y la agencia de los dioses. Esto no fue solo un debate académico; fue percibido como una amenaza para los cimientos mismos del estado. Los críticos vieron sus ideas como un socavamiento de los valores tradicionales y una posible causa de decadencia moral. Puede leer más sobre las ideas filosóficas de la época en Wonder Philosophy.
Corrientes políticas y la influencia de Pericles
Si bien la acusación de impiedad fue la razón oficial, hubo fuertes motivaciones políticas detrás del enjuiciamiento de Anaxágoras. Era un asociado cercano y maestro de Pericles, el principal estadista de Atenas. Durante este período, Pericles enfrentó una oposición política significativa, y atacar a sus amigos y aliados era una táctica común para socavar su autoridad. Al apuntar a Anaxágoras, los rivales políticos pretendían debilitar la influencia de Pericles y desacreditarlo por asociación con ideas controvertidas e «imías». Esto resalta cómo la investigación filosófica y científica podía enredarse con luchas de poder en la antigua sociedad ateniense. El caso demuestra cómo incluso el pensamiento innovador podía ser suprimido cuando desafiaba las estructuras de poder establecidas o los dogmas religiosos.
Un precedente para Sócrates
El juicio y posterior exilio de Anaxágoras sentaron un precedente significativo para el trato de los intelectuales en Atenas. Su caso a menudo se considera un ejemplo temprano del conflicto entre el razonamiento científico y el dogma religioso, y entre el pensamiento individual y la autoridad del estado. Años más tarde, un cargo similar de impiedad se presentaría contra Sócrates, lo que llevaría a su ejecución. La experiencia de Anaxágoras subraya los peligros que enfrentaron aquellos que se atrevieron a cuestionar las creencias tradicionales u ofrecer explicaciones alternativas sobre el mundo que los rodeaba. Nos dice que incluso en una sociedad famosa por su destreza intelectual, había límites al libre pensamiento, especialmente cuando chocaba con normas culturales y religiosas profundamente arraigadas. Estos juicios históricos muestran cuán compleja puede ser la relación entre el conocimiento, el poder y la sociedad, un tema explorado en muchos artículos sobre historia antigua.
Preguntas frecuentes
¿Tuvo Anaxágoras algún defensor durante su juicio?
Sí, Pericles, su influyente alumno y amigo, se dice que defendió a Anaxágoras, aunque los detalles de su defensa no están del todo claros. Algunos relatos sugieren que la intervención de Pericles fue crucial para conmutar una posible sentencia de muerte por exilio.
¿A dónde fue Anaxágoras después de su exilio?
Después de su exilio de Atenas, Anaxágoras se estableció en Lampsaco, una ciudad de Jonia. Continuó su trabajo filosófico y científico allí, fundando una escuela y siendo, según se informa, muy respetado por los ciudadanos hasta su muerte.
¿Cuál fue el impacto duradero de las ideas de Anaxágoras?
Las ideas de Anaxágoras, en particular su teoría del Nous y sus explicaciones mecánicas de los cuerpos celestes, tuvieron un profundo impacto en la filosofía y la ciencia griegas posteriores. Influyó en figuras como Demócrito y, de forma indirecta, en Platón y Aristóteles, al impulsar explicaciones más racionales y sistemáticas del mundo natural.
¿Fue Anaxágoras el único filósofo exiliado por impiedad?
No, Anaxágoras fue uno de varios intelectuales en la antigua Atenas que enfrentaron cargos de impiedad por desafiar las creencias tradicionales. Protágoras, por ejemplo, también fue exiliado por sus puntos de vista agnósticos sobre los dioses, lo que indica una tensión recurrente entre la indagación filosófica y la ortodoxia religiosa.